Otro Menor Muerto es Otro Crimen Insensible
Misael Fernandez Feliz era un niño de 15 años con ganas de vivir. Un poco callado y pensativo, pero alegre. Varias mañanas a la semana iba para la casa de su abuela a tomar el desayuno y pasaba un tiempo con sus tías y primos. Sus padres lo querían, apreciaban su tímida personalidad y yo lo vi como un niño dócil.
Misael era un hijo, nieto, sobrino, hermano y sobre todo un ser humano. Era mi primo y por ende familia. Pero su corta vida fue apagada por un grupo de sus ‘amigos’, cuando su pequeño cuerpo fue encontrado en el Río Yaque del Sur a una semana de su desaparición con la cabeza desprendida.
Se preguntarán porque escribo tan trágica noticia acerca de un familiar. Lo hago por el simple hecho de que me imagino que no soy la única que ha perdido a alguien cercano en circunstancias semejantes y que se pregunta que pasará ahora.
Por los hechos y las versiones dada por los amigos, el acto se asemeja a un crimen premeditado en donde los participantes cambian de versiones en cuanto a los hechos. La prueba más contundente es la forma en que apareció el cadáver y los testimonios de sus familiares al identificarlo.
Desafortunadamente, esto tal vez no sera suficiente en una corte ya que los detenidos son menores de edad y por ende las leyes hacia ellos son especiales.
La Cámara de Diputados aprobó el 8 de noviembre la modificación a ocho artículos al Código de Niñas, Niños y Adolescentes o mejor conocido como el Código del Menor, el cual se utiliza para penalizar a los menores que comenten actos delictivos.
Las modificaciones hechas al código aumentan la pena máxima de tres a 10 años de reclusión para los menores que cometan crímenes con edades entre los 13 y 15 años; y aumenta la pena máxima de cinco a 15 años a los que quebranten la ley con edades entre 16 y 18 años.
Aunque la reforma al código suena bien en papel, si somos realistas y vemos como un menor de 13 años cumpla una condena de 15 años por un crimen, para el tiempo de su libertad tendrá 28 años de edad. Para ser realistas esto implica que en un sistema corrupto como lo es el carcelario, el joven de 28 años será más propenso a cometer otras fechorías y crímenes de mayor repercusión.
En dicho caso, ni los menores se salvan de cometer crímenes, incluyendo asesinatos. En la sociedad que vivimos hoy en día, los jóvenes están expuestos a un mar de información vasta, la cual no se puede controlar y mucho menos censurar, ya que es difícil con la amplia gama de tecnología disponible, en especial el libre y fácil acceso al Internet.
También se puede culpar a la falta de educación básica y a una formación adecuada en el hogar, ya que las escuelas en la República Dominicana no cuentas con el apoyo de un cuerpo de gobierno competente que escuche sus ruegos para mejorar la infraestructura educativa. Tampoco los padres hacen muchos por el hecho de que la mayoría que cometen crímenes vienen de hogares quebrantado, en donde hacen falta uno de los padres y por ende la disciplina en general.
Por lo tanto, actos delictivos cometidos por los jóvenes serán más frecuentes y horrendos. Ya no se tratará de un puñetazo en el ojo de un compañero, sino del uso de armas blancas y hasta armas de fuego para terminar con celos, envidias y odios entre menores.
En el caso de Misael, las autoridades deberían de no solo investigar lo hechos de forma cronológica, sino también interrogar a los implicados, a los padres de estos y buscar testigos. Hacer un estudio detallado de los resultados del médico forense y de ahí tratar de deducir el motivo de tan cruel hecho. Ya que no es posible que un niño que simplemente se haya “ahogado” termine con l y la cabeza desprendida.
A Misael ya le dieron paz a sus restos mortales. Creo que ya es hora de que su alma descanse, pero para eso se necesita la verdad y eso no sucederá hasta que los encargados de buscar justicia dentro del sistema legal hagan su trabajo como debe de ser.
Aunque el crimen es ya parte del diario vivir en la República Dominicana, hechos como estos hacia un menor dejan un amargo sabor en la boca y preguntas que tal vez jamas tendrán respuestas.
Este tal vez no sea el caso Llenas-Aybar, en donde el dinero era protagonista, y la policía movió cielo y tierra para encontrar al menor.Pero si es uno en donde un niño perdió la vida,y aunque no era rico, merece toda la atención de la prensa ya que esto le puede suceder a cualquiera.




